San es un joven con discapacidad intelectual. Está socialmente integrado gracias a María, su madre, una maestra que ha dedicado su tiempo para que San tenga una vida como los demás. Cuando a María le diagnostican cáncer de páncreas y le dan apenas unos meses de vida, se propone ordenar el futuro de su hijo sin ella. Y es Luisa, su hija y hermana mayor de San, quien debe coger el testigo de cuidadora. Con la muerte de María, el desorden llega a la vida de San, y con él, un nuevo tiempo en el que nada es como María imaginaba.